miércoles, 27 de marzo de 2013

Mi idioma

Mi idioma, mi lengua primitiva, mi lenguaje matricial. Ése que muy pocos hablan en el mundo, y menos aún entienden. Que se desliza y se esconde, al acecho de sus víctimas, que presas caen rendidas a sus pies. El cual me posee más a mí que yo a él, el cual me quiere y me debe odiar por igual, al que tan mal trato y tanto me maltrata.. Esta relación de amor y guerra, de romances que terminan en la muerte del corazón y siguen por la resurrección del alma.
Hoy hablo más para mí que para los demás, pues sólo yo me conozco y me entiendo como nadie. Hoy es este idioma el que me traiciona y me clava un puñal por la espalda, siendo más un espejo que un cuadro. Hoy mi alma expira el humo del pasado. Inspirando el presente a palo seco, la música me embriaga los oídos, el tono de una mujer y la melodía de las nubes. Estoy en mi cuarto, entre cuatro paredes y una ventana, sin puerta aparentemente. Dos pantallas me iluminan lo justo, tal y como me siento.
Los dedos se han cansado, la cabeza pasa ya y el alma quiere dormir, lo cual sólo nos lleva al final de este texto y el principio de una ducha, donde llora todo menos yo, donde los cristales sirven de ventana hacia la bruma de la imaginación y la música de mantra al corazón, desconexión del alma para esta prisión en la que habito.

Hoy huele a nube, a nube de tormenta.

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