Y qué es la vida?
Después de darle varias vueltas, la vida es. Tan simple y complicado como eso.
La vida es.. Tiempo. Tiempo que, como el agua, cambia de estado y hace cambiar nuestra visión de la vida y de nuestra vida. E igual que una rata de laboratorio en un laberinto recibiendo descargas en los caminos erróneos, nos vemos encerrados en ella.
Oh humano, tú que con descargas sigues el camino hasta que caes en el abismo, cuántos muros habrán rodeado tu inocencia y cuánto sufrimiento necesitas para escarmentar.
No sé si la ilusión es nuestro defecto o nuestra mayor valía, lo que realmente nos hace vivir y estar vivos. Una vez recuperada la fuerza, la ilusión vuelve y con ella uno teme volver a caer. Lo que uno se pregunta es si teme más caer o volver a perder las fuerzas y con ellas la ilusión.
Cuando sientes que en la vida no hay nada que pueda sorprenderte, la vida muere. La vida se marchita, se seca y la rutina envuelve al mundo, tu mundo.
Oír este "Bienvenido al Mundo" como un vago recuerdo y con la intriga de conocer, me inquieta. Como si la vida me hubiera cobrado la memoria de la experiencia y, como un niño jugando por primera vez con algo elástico que asusta a sus padres, preocupándose por que no se haga daño, me lanzo a la aventura del tiempo, de la vida. Y no sé si habré perdido la experiencia pero siento que lo que he perdido, no se me ha perdido a mí, se ha perdido o ha querido perderse. Se ha esfumado por su propio pie o por manos externas, pero no he sido yo el que las ha apartado de mi tiempo. Vida, tiempo. Tiempo mal aprovechado, tiempo perdido, tiempo con, tiempo sin, tiempo que existe más allá de nosotros, inquebrantable barrera impalpable, inexpugnable y que sin embargo nos embriaga entre sus segundos.
El tiempo hay que vivirlo, la vida no está en nuestras manos vivirla.
Me siento aquél maestro de nadie, discípulo de la vida y alumno de todos que no quiere aprender de nadie más. No sé si es el ego el que me embriaga o es la desconfianza hacia los maestros que se me cruzan pululantes y seguros de sus sabias palabras. Pero para el tiempo no hay maestro, para el tiempo hay tiempo. Quizá busco errores o aciertos propios y no externos. Quizá busco y por eso siento. Sí, buscar, busco.
Dreaming my dreams. Sólo cambiaría el verbo.
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