Me he descubierto entre recuerdos, me he recordado, me he vuelto a vivir y me estoy perdiendo en el intento de volver a hacerlo. He recordado quién soy, por qué y por qué me echaba a veces tanto de menos.
Y es esta esencia auto-destructiva que tanto duele la que tanto me gusta y con la que vivo, la que me ha hecho volver a conocerme. Y no quiero perderme otra vez en el bosque, ni entrar otra vez en mi cueva. Ni un universo paralelo de inexistencia bonita que me vuelva hacer parar el reloj de arena. Quiero tréboles, quiero un Yin Yang, una calavera y un tambor pulsante arrítmico y descerebrado. Quiero un sueño peor, que se quede en sueño, si hace falta en pesadilla, pero no en vivencia. Un desván y no ese charco ramificado que trepa por las paredes del horizonte, pues ya no nado en dudas sobre lo que quiero ni lo que busco.
Quiero volar. alzar la vista sobre mí mismo y mirar a mi sombra con desparpajo, con énfasis en el regodeo, con un lucro personal altanero y desvencijado me hallo, me huelo y me tumbo. Me miro y ahora me veo, por los dos lados y a las dos partes de mí que son mente y corazón, que aprisionan al alma. Hoy me he visto, me he vestido y me he largado, conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario