viernes, 26 de junio de 2026

Broken Potatoes

No recuerdo haberme apuntado a esto, pero en algún momento debí hacerlo. La vida se nos torna del color con el que nuestros sentimientos brotan, se alinean con la vibración que llevamos dentro, buscando su sincronía. En la sinfonía que los míos se pelean, en medio de una guerra civil sin cuartel, apenas hay lugar para la sintonía. En la batalla a muerte entre mis egos, creo que no va a quedar último hombre en pie. Y me tumbo en esta playa desolada, donde el faro abandonado no lleva hacia ninguna biblioteca, ni trae a ningún naufrago. A falta de Luna a la que aullarle, ni voz con la que hacerlo, sólo queda mirar a las estrellas como quien observa un asalto nocturno en Troya. Luces ardientes en mitad de la oscuridad. No sé si me veo reflejado o simplemente proyecto debido al sabor a ceniza que me acartona la garganta.

Hay guerras sin enemigos en las que entramos sin alistarnos, y derrotas que debemos asumir a pesar del esfuerzo por mantener la paz. Mi paz voló con los pájaros, allá donde fueran a buscar comida, y no sé si algún día me acostumbraré a vivir sin ella, pero sé que ahora mismo me es imposible volar hasta alcanzarla.

Caí en la gravedad de la importancia que doy y no puedo quitar. Estoy pegado a los muros de mi propia moral y forma de ser, que en medio de este torbellino me empujan hacia fuera. Júpiter no ha visto tormenta como esta. El edén que me encuentra es el tormento de las batallas pasadas y ni siquiera estamos en Navidad todavía. El amante de los bucles, el experto en probar cosas, no ha podido encontrar avance en la mejora regresiva. Será que soy un hombre de costumbres, y a medida que se me van criando años en la chepa como percebes cada vez me estoy volviendo más rígido en mis ideales. Yo que asumía el amor como la fuente inagotable de la salud, en medio de la tormenta sólo veo a gente ocultándolo tras el paraguas por miedo a que las ascuas se apaguen. Y pienso que no han conocido aún un incendio de las dimensiones de un volcán. Supongo que por eso estoy tan rígido, la roca líquida candente está abocada a enfriarse y volverse sólida de nuevo.

Jugando a la patata caliente como en el Grand Prix, me quedé con la mía en la mano por miedo a perderla y me acabo estallando en la cara. Hoy le sonrío al tipo del espejo mientras me afeito, esta es por los broken potatoes. El microbio que me ha contagiado no me cura, pero al menos me embriaga con la empatía de un amigo desconocido. Ni un minuto en tiempos crueles, ni ataraxia en mi galaxia, ni bar en mi barrio, por mucha barba que me deje. El tiempo se va tal como viene, no se detiene para nadie. Sólo mis hormigas entienden mis trabajos, esto es lo que aprendí a hacer yo. Parábolas de las mañanas que perdimos por minucias, la gente en manada fue borrando con brea y pluma los senderos a Roma suscritos al miedo, y yo sin aire puro me he declarado en baja temporal. Tendré que dejar de ser yo para volver a serlo todo.

Mientras tanto, bailemos con los fantasmas en este accidente.