sábado, 24 de febrero de 2018

Siempre

Siempre, por siempre, para siempre. A pesar de todo, en las duras y en las maduras, a contra corriente, en el bosque, en la playa, en la cueva, en mi cuarto y en mi tumba. Con mi mortaja y con mi pijama, con la luz de la mañana pidiéndome dormir, con la luz de la luna a la que aullo sin poderme resistir. A las doce, a mis doce, a las mil doce de esta vida que me queda por vivir, a la una y a las dos, y las tres y las que quieras sumar, restar, multiplicar o dividir. Aunque parezca que es mentira o disimule que no importa suficiente, las apariencias engañan y las mentiras son verdades con careta que no quieren más heridas de las que son capaces de sufrir. En el futuro y en el pasado, en los recuerdos y los aparentes olvidos que no están perdidos sino escondidos o guardados bajo llave en una caja fuerte que a veces no queremos todavía abrir. En Abril y en Septiembre, a principios de sueldo y a finales de mes, en el momento más álgido de alegría y durante la más dura amargura, al fondo del pozo y al salir de él. En momentos de necesidad y momentos de procrastinación. En cualquier momento que puedas imaginar. Y también en los que no. Siempre, por siempre, para siempre.

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