Reivindicando mi destino, solté un grito al aire y éste contesto "adelante, adéntrate en el mundo en el que estás y sal de aquél en el que vives". Y vivir en tantos mundos, hace que ya no sepa cuando despertar.
Después del mal trago de la apatía carcomiendo mis sentidos, las decisiones tomadas recompensan el miedo al cambio, el miedo a seguir andando.
Ando, cabizbajo pero ando.
La música cambia, pues las sensaciones también lo hicieron y mis oídos piden otro alimento.
Ni escribir sale, pero uno lo intenta. Ni pensar sale, así que me relajo, fumo y duermo. Hasta mañana le digo al Mañana, hasta nunca le digo al pasado y hasta siempre me digo a mi mismo.
Fumo, escribo, siento, olvido.
Dejar de andar solo hace que el camino que tengas que recorrer se haga más largo.
ResponderEliminaro quizá lo que haces es acortar el camino
ResponderEliminar