Y aquí sigo, sin rumbo ni destino ni origen aparente ni puto sentido ninguno, ni sentido del humor, ni común ni de orientación siquiera, ni ganas ni risas ni mente clara ni hadas en el estómago ni esas tonterías que pensaba de un tiempo a esta parte. Sin arranque, ni garra, ni pecho hinchado frente a la vida, ni cojones para echarle a la vida, ni sonrisas que dedicarle a la luna ni ostias. Sigo sin ver playas, ni ramas enroscadas, ni el enamorado que ahora debe estar muriéndose por alguna esquina. Ya no escribo poesías, ni epopeyas, ni himnos, ni historias, ni paranoias, ni cuentos de princesas para ti.
Una lista de tantos putos "ni" que no pienso ni pararme a redactarlos. Tú, esa espina clavada en el paladar, esa astilla clavada entre la uña y el dedo, ese puñetazo en el estómago que te deja sin respiración, oprimiendo los pulmones, ese cable de metal que siento rodeando cabeza y corazón, asfixiándolos sin dejarme pensar ni sentir.
Pero hoy no, hoy ni de coña, hoy ni por asomo, hoy no me lo trago, hoy no. Hoy no estoy dispuesto, hoy no paso por el aro, hoy la vida, cuando se me presente, me va a tocar partirme la cara con ella.
Esta mierda se ha acabado. Ni lo sueñes, Tú no importas, Hoy no existes.
Hoy ni tú.
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