martes, 31 de enero de 2012

Quedan pocas piezas

Nada que perder, nada que ganar
No voy a correr si algo sale mal
Cuando la presión me pueda
Y una sonrisa se me quiera escapar, yo te diré que..


Nada que perder, nada que ganar
No voy a correr si algo sale mal
Cuando la presión me pueda y
Se quiera escapar una sonrisa..

Después de todo lo que he sufrido, créeme que yo no me arrepiento, que soy preso de lo que digo, que sólo canto lo que siento, que sigo fiel a mi camino, que mi vida no es sólo un cuento, que he visto mas de lo que he escrito y he dicho mas de lo que debo..

OmegaStyle

Y sólo podía ser así. No había lugar para la casualidad. Todas estas cosas que poco a poco van encajando en el puzzle no son motivo del azar, no son cuestión de otra cosa sino de serendipia, de la intringulis entre tu boca y mi pecho, entre mi vida y las vuestras. Esta infusión de locura en vena que desde años atrás me tortura, va tornando su color al que debería. Gris. Gris mucoso, el de este cerebro que no para de darle vueltas a las cosas. Por pocas caras que tenga la moneda, siempre queda por mirar el filo, un filo interminable, que puede girar hasta que te canses de mirar, pero que cada vez tendrá lago nuevo que no habías visto.

Y si este azar no existe y todas mis locuras son corduras, que con cuerdas consigo que concuerden y guarden un sentido, después de retorcer hasta las palabras, serán ellas las que sufran mis pensamientos. Azoto a las palabras con el dolor de mi alma, si te duele leerlas es porque sólo usas los ojos. Casi las dos de la noche que me habla, que me susurra e incita a seguir despierto. Esta música que aunque no te nombre me recuerda a ti. Vuelvo a recordar el tiempo al tiempo, mis matemáticas metafísicas, mis cálculos sentimentales, mi física cuántica y la fricción del corazón. La ley de Arquímedes sobre mi encéfalo, la ley de gravedad sobre mi cuerpo... Mi hipotálamo expulsa siempre los mismos péptidos, como obstáculos para mis células. Quizá esta cantidad ingente de esdrújulas sea mas causalidad que casualidad, quizá deba dormir para limpiar, o más bien, recoger toda la mierda que vendrá de nuevo mañana.
Por último, una cuestión latente: ¿Si me canso de la vida, me duermo en ésta hasta despertar?

Karim - Historias Normales

lunes, 23 de enero de 2012

Hoy ni tu

Y aquí sigo, sin rumbo ni destino ni origen aparente ni puto sentido ninguno, ni sentido del humor, ni común ni de orientación siquiera, ni ganas ni risas ni mente clara ni hadas en el estómago ni esas tonterías que pensaba de un tiempo a esta parte. Sin arranque, ni garra, ni pecho hinchado frente a la vida, ni cojones para echarle a la vida, ni sonrisas que dedicarle a la luna ni ostias. Sigo sin ver playas, ni ramas enroscadas, ni el enamorado que ahora debe estar muriéndose por alguna esquina. Ya no escribo poesías, ni epopeyas, ni himnos, ni historias, ni paranoias, ni cuentos de princesas para ti.

Una lista de tantos putos "ni" que no pienso ni pararme a redactarlos. Tú, esa espina clavada en el paladar, esa astilla clavada entre la uña y el dedo, ese puñetazo en el estómago que te deja sin respiración, oprimiendo los pulmones, ese cable de metal que siento rodeando cabeza y corazón, asfixiándolos sin dejarme pensar ni sentir.

Pero hoy no, hoy ni de coña, hoy ni por asomo, hoy no me lo trago, hoy no. Hoy no estoy dispuesto, hoy no paso por el aro, hoy la vida, cuando se me presente, me va a tocar partirme la cara con ella.
Esta mierda se ha acabado. Ni lo sueñes, Tú no importas, Hoy no existes.

Hoy ni tú.

jueves, 19 de enero de 2012

Odio

Hay gente que me odia. Además, me odian con ganas. He estado mucho tiempo pensando en esto y he llegado a una conclusión.
Yo también odio. Odio por varias razones. Porque me sentí engañado, porque no supe perdonar el engaño y porque dolió. Tres motivos, algo negativo ajeno a mi (engaño), algo negativo propio (no saber perdonar) y el dolor. Dolor inconsumible, inconsumable, dolor.
El dolor es la única conclusión a la que llego al comparar a la gente que me odia conmigo mismo, con mi propio odio. Lo único que puedo llegar a comprender es que yo he hecho daño a alguien.

Hay momentos en la vida, en los que da igual la decisión que tomes, porque harás daño a alguien de una forma u otra. Harás daño a alguien antes o después y si la persona no es capaz de perdonarte o de entenderte, su dolor generará odio. Un odio irremisible, que no desaparece, como un fuego que no se extingue.
El problema es que el fuego no puede quemar recuerdos, así que no solo vas a ser odiado y no sólo la materia que esté ligada a un recuerdo tuyo para esa persona será destruido, sino que la persona seguirá pensando en ti, incrementando su odio y sus motivos sin razón aparente para odiarte cada vez más.

Las dos personas de las que soy consciente que me odian, son personas a las cuales tengo afecto.
Son personas a las cuales, por no hacerles daño, decidí decirles la verdad. Una verdad que al parecer no querían ver o aceptar.
Si hubiera sido egoísta, tampoco habría conseguido su felicidad, pues la verdad sale a la luz siempre.
También es cierto que no esperé en decirles tal verdad, no oculté nada.
Por tanto lo único que puedo deducir es que el motivo inducido por la mente para justificar tal odio  no es sino la necesidad de salir adelante. De usar a la persona que ha hecho que algo te duela, como catalizador de tu rabia o tu frustración, o de tu odio generalizado como supresión de la inhibición al cambio.
Es decir, una necesidad para no rendirse ante una ilusión o proyecto de vida o de futuro que se ha visto frustrado.

Siempre me gusta sacar algo bueno de las cosas, un consejo para aquél que tenga la mala suerte de leerme.
El caso es, que si tengo que sacar algo en claro de esto, no es bueno. Es malo, es tan malo que da pena decirlo, pero es lo que hay.
Si sabes que vas a hacer daño a alguien, debes saber que no hay forma leal, noble o justa de hacer que la persona no sufra.
Puedes ser justo y decirle lo que se merece y harás daño.
Podrás ser leal y decirle lo que sientes y harás daño.
Podrás ser noble y decirle lo mejor para ella y harás daño.
Así que la próxima vez que se me presente tal dilema, o tendré que volver a soportar que otra persona mas me odie, o ser tan sucio y rastrero, mentiroso y cabronazo que la persona no se percate de la mentira y.. quién sabe, a lo mejor funciona.

Lo peor de todo, y con esto termino por hoy, es que si le dijera a alguien "he engañado a mi pareja, sigo diciéndole que la quiero, pero no es verdad. Ella me pregunta por qué estoy tan raro, que ya no es como antes. Ya no puedo más, no quiero hacerle daño pero, como le voy a decir que no la quiero.." después de tanto lamento, la persona seguramente me diría "dile la verdad, ella lo comprenderá"

Da igual, quien quiere comerse el coco acaba como yo. No pienses, actúa y sé feliz. Y usa tu dolor como catalizador del odio.

M: Un beso de grandes dimensiones para las 4 que conoces, te echo de menos y no te haces ni la más mínima idea de lo que me duele verte dándome la espalda. Es como si me robaras el aliento..
H: Sabes quién soy? http://www.youtube.com/watch?v=ClfFf5Q-pAc

miércoles, 11 de enero de 2012

Tinta distinta

Tinta distinta.. Una tinta que no se borra. Una tinta que suena, que alcanza los sentidos. Tinta en nuestra materia gris, haciendo lo impensable por mantenerse en tu cabeza. Recuerda.  
Sharif - Tinta Distinta (feat Alba)
 Quiero que mi tinta sea igual que tus palabras, aquellas que se clavan en mi cerebro como si de un títere de tu boca se tratase.