Se emborrachaba a menudo, pero sus cócteles no contenían alcohol alguno. Alguna que otra pena con un par de cubitos de estrés o ansiedad eran más que suficiente. Las resacas emocionales no se curan con café y aspirina. No le hacía falta deambular por bares ni tambalearse por las calles. Suficiente divagaba por su mente y demasiado se movían hacia dentro las paredes. Pocas veces bebía acompañado, si acaso, de alguna de las pocas amistades que le quedaban. Por norma, la única compañera era la música, más allá de los embriagantes sentimientos que le aturdían la razón. Era un borracho, un adicto a una droga más que, como todas, dejan huella y dañan pero te atrapan y retienen.
Los problemas nunca los ahogamos bebiendo, siempre nos ahogan mientras bebemos. Es como el agua salada, que da sed. Siempre huimos para escondernos en la boca del lobo, el lobo ahulla a la Luna y la desea porque no puede alcanzarla. La Luna refleja la luz del Sol que no puede tocar, que no puede ser. Y este borracho, pese a saberse conocedor de su problema, odiaba estar sobrio. Quizá porque no sabía cómo, quizá porque no sabía cuándo o quizá porque no lo podía ser.
No pain lasts forever is ridiculous, you think?
I think that's ridiculous
You think that's ridiculous?
Yeah, of course everything lasts forever